Enseñar y educar en valores

Inspirado en la escritora y maestra jubilada Carmen Guaita Fernández.

Paso a relataros el cómo entiendo la enseñanza de nuestro arte marcial, su principal objetivo y sus valores.

Como a muchos de nosotros , nos peguntaban de niños, que queríamos ser cuando fuésemos mayores, casi siempre , nuestras referencias más cercanas eran la primera elección. O tener la profesión de nuestros padres o ser MAESTROS.

¿Qué es para mí la educación, la enseñanza ?

La educación, son muchas cosas, yo diría que en primer lugar: es la relación de comunicación humana más importante, más viva, más profunda y más prolongada en el tiempo, después de la de la familia. Y esto es muy serio . No es sólo por la cantidad de tiempo y la intensidad, en la cual el profesor ( el sensei ) y los alumnos se comunican, no es sólo por eso, es que además, educar es transmitir el modo de empleo de la vida. Se presentan valores importantes que organizan y restructuran la mentalidad del aprendiz. Se consigue que forme su personalidad, que le sirva para mejorar como ser humano y abrir las ventanas de un practicante de karate-do a la cultura, a todo lo grande que han hecho las generaciones de todos los maestros que nos antecedieron.

Somos eslabones de cadenas. Vamos hablando y vamos caminando ( do ) . Estamos aprendiendo y continuando; llevamos un testigo que hemos recibido algunas veces con errores que debemos reaprender y subsanar y, en otras ocasiones, desaprender para intentar enseñar con la mayor rigurosidad posible . Es nuestro arte, nuestra cultura , nuestra filosofía, nuestro conocimiento.

Nosotros estamos ahí, en esa transmisión. También del modo de empleo referido a los valores. Y esto es importante subrayarlo, porque el dojo ( la escuela ) educa. La familia educa en valores, pero no en los mismos valores. Y creo que es importante tener en cuenta que tenemos distintos papeles, distintos roles educativos, y cada uno debemos asumir el nuestro.

La familia educa en valores personales, el dojo educa en los valores sociales. junto con la escuela.

Y quien te enseña a respetar a tus mayores es la familia, y quién te enseña a respetar a todos tus compañeros de clase y por ende a todos tus círculos de amistades, compañeros, conocidos y alumnos del dojo es tu escuela. Porque todo lo que haces en clase, todo, tiene significado para alguien. Todo suma o resta.

Nada queda indiferente. Cada palabra , cada mirada, lo que te has dado cuenta, lo que no te has dado cuenta. La decisión que has tomado justa, la que has tomado injusta. El alumno que participa en clase preguntando y profundizando en los conceptos y no te dio tiempo a atenderlo y pensó :<<El maestro no me presta atención, no me mira, no me escucha, luego no existo>>.

Nada es indiferente. Así que , aunque pueda parecerlo, el alumno que no nos está atendiendo en clase, aquél que asiste porque sus padres lo obligan, o aquel alumno que , de alguna forma se enfrenta. Para él, eres biográfico, eres fundamental, y esto, forma parte de la belleza de la enorme e impresionante belleza de la tarea docente, de ser un SENSEI (maestro ), pero también del compromiso ético de la tarea docente.

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Cuando uno no hace nada que sea indiferente, tiene que procurar hacerlo bien, lo mejor que pueda , formándote, investigando, profundizando en los conceptos que desarrolla en clase y procurando crear en el alumno una preocupación por aprender más y mejor, siempre a partir de tus principios y enseñanzas.

Considero un privilegio haber sido y ser profesor de Karate-do. Lo considero así, porque a lo largo de mi vida profesional, formo parte de la biografía de centenares de alumnos, primero de ellos y luego de sus hijos y si el tiempo y las circunstancias lo permiten, también de sus nietos y de centenares de personas que han recibido mis instrucciones y enseñanzas . Eso es increíble.

He llegado a la conclusión, de que el secreto no es que yo forme parte de sus vidas. Es que enseño a las personas a tener seguridad en sí mismas ,a ser capaces de afrontar circunstancias adversas con mucha capacidad de superación. He sido testigo de cómo alumnos con poca autoestima, fueron capaces de afrontar y superar todos sus retos. Pero, lo verdaderamente importante es que ellos forman parte de mi vida, y me marcan y me han marcado como persona, con todos mis defectos y virtudes. Ese es el privilegio, haber conocido tanta gente de la que has aprendido. Que te ha forzado a sacar lo mejor de ti. La clave es esa, a lo largo de una vida hay muchas cosas que evidentemente no volverías a hacer. Pero ser maestro de karate-do , eso nunca lo dudaría, no lo dudaría ni un minuto.

Hay algo importante que conviene aclarar, y es un secreto a voces de los maestros: nunca dejaremos de ser maestros aunque no ejerzamos por distintas circunstancias como tales, y esto lo comparto con todos los compañeros de mi profesión. Es una forma de ser, vivir de la enseñanza y de la educación en valores, es más que una forma de trabajar. Es una forma de ser, porque te ocupa muchas más horas que simplemente la de las clases, por las noches sueñas con tus alumnos, te despiertan con sus anhelos y preocupaciones, sientes sus vivencias y las compartes, este insomnio de los maestros no lo conoce casi nadie.

Es la profesión más bonita del mundo. Pero lo cierto es que <<Quien lo probó lo sabe >>

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