Karate-do y autoestima

No existe nada que nos provoque más ansiedad que ir a la deriva. Sentirse perdido sin rumbo ni orientación nos lleva a un estado de frustración e incertidumbre. Por todo esto, la autoestima es la base de todos los problemas que vivimos los seres humanos.

Basándome en un psicoterapeuta canadiense llamado Nathaniel Branden, que escribió un libro muy interesante sobre los seis pilares de la autoestima, que los describe muy bien y resultan muy gráficos, paso a relatarlos:

El primero de ellos es vivir de una forma consciente, es decir existen personas que son capaces de analizarse, de hacerse preguntas, que tratan de mirarse hacía ellos mismos para mejorar, para ver que es lo que deberían o podrían cambiar para tener una vida mejor como personas. Aquí , nuestro arte marcial juega un papel importante , porque mirarnos al espejo para corregir nuestra técnica, ser conscientes de nuestras limitaciones y sobre todo ser capaces de analizar nuestra mejora como karatecas y personas, nos hace vivir de una forma consciente.

Otro de los pilares es la aceptación de uno mismo. La autoaceptación significa: abrazarnos por ser como somos. Evidentemente , esto no lo podremos hacer si no somos capaces de reconocer a nuestro niño interior. Hacer un viaje para descubrir como ha sido ese niño que todos llevamos dentro; qué es lo que vivimos en la etapa de nuestra infancia, como nos trataron nuestros padres; qué es lo que nos dieron; qué es lo que nos faltó durante esa etapa; qué carencias tuvimos.

Todo esto nos ayuda a entender por qué somos el adulto que somos y tenemos la autoestima que tenemos. Cada uno de nosotros llevamos una mochila a nuestras espaldas con unas experiencias emocionales adquiridas en función de lo que hemos tenido o nos ha faltado; sobre todo a nivel de reconocimiento o desaprobación y a nivel de afecto o de carencias afectivas.

Nos lleva a buscar en nuestra actividad marcial un complemento ideal para suplir muchas de nuestras carencias como personas.

La capacidad de autosuperación, nos muestra el camino para amueblar nuestra mente y darnos herramientas útiles para afrontar nuestra vida interior con un bagaje amplio de virtudes y valores que nos complementan como personas y, por lo tanto, nos hace aceptarnos a nosotros mismos.

Estos son los dos pilares que construirán una autoestima sólida. Entonces, conectar con ese niño interior , nos hará conectar también con la compasión, que es otro ingrediente muy importante para fortalecer la autoestima.

La compasión es la capacidad de empatizar con el dolor de otra persona, de sentir su dolor. Hay algo en nosotros que nos mueve para sentir su dolor e intentar y tratar de suavizarlo, de evitarlo, de que esa persona sufra menos; eso es lo que nos lleva a poder aceptarnos a ser como somos y , aun así, abrazarnos.

Cuantas personas encontramos en nuestro camino, en nuestro dojo, que buscan inconscientemente ayuda para sentirse seguros de ellos mismos, y somos nosotros con nuestra compasión innata, los que le ofrecemos esa ayuda y poco a poco con la práctica y un poco de dedicación conseguimos hacer que el otro mejore,…. Todo esto nos sirve para mejorarnos nosotros también como seres humanos, con la consiguiente autosatisfacción.

Todo esto nos conduce hacía la responsabilidad, hacía responsabilizarnos. Es decir una vez yo sea capaz de mirarme a mí mismo y acepto de ser como soy, debo darme cuenta de que es responsabilidad mía hacer algo para mejorar, en aquellos aspectos en los que yo pueda mejorar. Entonces tomar responsabilidad es : pedir ayuda si a veces necesitamos hacerlo; aceptar que hay ciertos aspectos en los que deberíamos cambiar.

Existen muchas personas, seguro que conocemos a alguien, que no tienen esa capacidad de autoanálisis o de asumir esa parte que debería cambiar. Cuando no tenemos esa capacidad, no mejoramos ni cambiamos nada. Aquí empieza muchas veces, un proceso de victimización, o sea, nos sentimos víctimas y pasamos a la resignación , que no hay nada peor que resignarse sin querer luchar por responsabilizarte y mejorar como persona. En este apartado la práctica de una disciplina nos lleva de forma correcta hacía nuestra mejora responsable y nos obliga , de forma inconsciente , de nuevo a producirnos un proceso mental de mejora y superación.

Otro pilar importante es la asertividad, que es la capacidad de expresar nuestros derechos , nuestros gustos, nuestras opiniones, nuestros deseos…,delante de otras personas. Siempre con respeto, pero expresar lo que sentimos : si hay algo que nos disgusta o hay algo que no queremos,…La capacidad de decir «No» que tantas veces nos cuesta. Cuando nuestra autoestima no es lo suficientemente fuerte, porque tenemos miedo al qué pensarán, a generar una discusión, un conflicto, a lo que nos dirán, a quedarnos sólos… Este punto es importante y fundamental, apreciar el compañerismo en nuestras clases de karate; ser capaces de discernir lo correcto de lo incorrecto, hacernos cómplices y también a veces protagonistas de nuestras acciones; colaborar con los que empiezan, dándoles nuestra apreciación personal de lo aprendido y ,sobre todo, continuar aprendiendo y formándote para tener más argumentos con los que poder debatir.

Vivir con un propósito, no podemos tener una buena autoestima si no somos capaces de buscar unos objetivos y cumplirlos; si no sabemos hacía donde vamos, y aquí enlazo con el principio, hay muy pocas cosas que nos generen tanta ansiedad como sentirnos a la deriva, no saber hacía donde dirigirnos, y sobre todo no encontrar ninguna dirección. Entonces, fijarnos unos propósitos, tener unas metas para después poder ir evaluando si los pasos que vamos dando son los correctos o no lo son, para acercarnos en esa dirección, y si tenemos que reajustarnos saber y poder reconocerlo. Empezamos nuestras actividades deportivas , muchas veces con un propósito y otras por intentar cambiar nuestras costumbres sedentarias, pero cuando descubrimos nuestro arte marcial somos capaces de apreciar otros conceptos y valores que nunca nos habíamos planteado y poco a poco nos sumergimos en un mundo de normas, valores y conceptos que nos van ayudando a fortalecer nuestra autoestima.

El último pilar sería ser personas íntegras y vivir de forma íntegra, o sea, que tratemos de promover la autoestima en los demás. Esto significa ser un ejemplo también. Es decir, tratar a todos por igual, tratar a todo el mundo con respeto, no juzgar , no etiquetar a las otras personas, ser claros con lo que queremos, dejar espacios, aceptar a los demás como son, pero poner límites también.

Cuanto más vivamos como personas íntegras fortaleciendo estos seis pilares más capacidad de autoestima tendremos hacía nosotros mismos y , además, vamos a crear en nuestro entorno personas con una mejor autoestima hacía ellos mismos.

El honor y la integridad del samurai, conceptos trasnochados que podrían ser fundamentales en la sociedad en la que vivimos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La historia del karate malagueño

Simbología del karate

Respiraciones en el karate-do