Diferencias entre el karate de Okinawa y el de Japón
Basándome en un artículo (traducido por José Ant. García ),de Jesse Enkamp, paso con mi opinión particular, a relatar las diferencias existentes entre el karate okinawense y el japonés.
Existen muchas diferencias y hoy en día se están rescatando conceptos del origen del karate, por lo tanto conocer éstas, se hace interesante y casi imprescindible para poder interpretar con aproximación cuales son las más importantes y aclarar conceptos que no conocíamos hasta el momento; y como mínimo enriquecer nuestro bagaje cultural y técnico.
1.- Posiciones más altas
Buscando la naturalidad en las posiciones, para no sentirse forzados, como sí ocurre en el karate japonés, no se realizan posturas profundas y de esta forma no producen lesiones recurrentes en caderas, rodillas, tobillos y espalda (sobre todo si se ejecutan de forma incorrecta). Si apreciamos una posición actual, vemos como forzamos constantemente , y lo que ocurre con una posición más alta es que son más prácticas para la defensa personal, por lo tanto se busca un desplazamiento más natural para salir de una agresión o de un envite (provocación o incitación a una persona para luchar o competir con ella).
2.- «Por qué» en lugar de «Cómo»
Buscar el significado ( imi ), es más relevante que cómo se ejecuta esa técnica.
El karate japonés suele estar más centrado en cómo realizar las técnicas y se debe a tres razones principales para esto :
1.- El significado de muchas técnicas se perdió durante la transición histórica, dicen los maestros «se perdió, durante la guerra», por lo tanto es más sensato estudiar el cómo que el porqué.
2.- Los objetivos del karate japonés no están alineados con los del karate de Okinawa. Históricamente hablando, el karate japonés fue modelado para encajar en la vía espiritual ( karate-do) usando las influencias de otras artes marciales como el judo, kendo. aikido etc. con el propósito principal de desarrollar el carácter de sus participantes.
3.- El nivel de conocimiento marcial, de la biomecánica del budo, es mucho más profundo en Japón. Muchas técnicas del karate japonés han sido influenciadas por otras artes marciales, en las que los distintos patrones de movimientos han sido mejor estudiados. Cómo girar tus caderas, cómo ajustar tus pies, cómo desplazar tu peso. Siempre buscando el cómo pero obviando bastante el porqué. » El bunkai «.
3.- Desaparece el «osu/oss»
Usamos esta palabra constantemente para casi todo , cuando practicamos karate, le damos cualquier significado que se nos ocurra, por que la herencia japonesa así lo indica. Pero para un okinawense no existe este significado; usan «Hai» en su lugar.

4. No es un deporte, es un estilo de vida
Cuando el karate se introdujo en Japón, muchas cosas cambiaron. Por ejemplo, la gente empezó a competir. Mucha gente no sabe que los japoneses cambiaron muchas katas y añadieron un montón de técnicas de kumite, con el propósito fundamental de ganar en competiciones.
Lo cierto es que nunca verás a un maestro de Okinawa enseñar una patada giratoria a la cabeza, ni la patada del escorpión (invento reciente). Evidentemente los practicantes de karate en Okinawa compiten hoy en día, pero marcan una gran diferencia. El karate para ellos es un estilo de vida, es parte de su identidad cultural. La herencia del karate está en todas partes y es una parte natural de su cultura. Un tallo de bambú que crece no compite con el tallo de bambú que crece a su lado.
5.- Chinchuki en vez de kime
El concepto de kime es muy importante en el karate japonés, viene de la palabra «kimeru» que literalmente significa» decidir». Quiere decir detenerse instantáneamente al final de la técnica.
Chinchuki, no es parar la técnica rápidamente. Es más importante transmitir toda tu energía al oponente, como una onda, y en relación a esto, necesitas una explosión que libere toda la energía de tu cuerpo. La potencia lo es todo.
6.- Técnicas de Tuidi
La distancia entre adversarios es fundamental en las dos versiones; mientras que el karate japonés la adapta a la distancia más larga, el okinawense se centra mucho más en la distancia corta y la defensa personal, aquí es donde entran las técnicas de tuidi, que es un método okinawense de agarrar, sujetar y dislocar las articulaciones de tu oponente. Este aspecto incluye también otras aplicaciones como estrangular, desequilibrar, proyectar, enganchar las manos, golpear los puntos de presión y los centros nerviosos etc.
Estas cosas se enseñan rara vez en las clases de karate japonés, porque ha sido influenciado por las tradiciones marciales que ya existían, cuando fue introducido desde Okinawa.
Conceptos como «maae» ( distancia de combate) fueron tomados de la esgrima con la espada japonesa samurai (kendo).
De hecho, cuando se examina un kata detenidamente de la escuela antigua, se observa que el bunkai de los movimientos tienen mucho más sentido en la distancia corta que en la larga.
7.- Individualización en vez de masificación
Como os podéis figurar el karate okinawense, tiene muchas particularidades únicas. Para entenderlo realmente tienes que experimentarlo de cerca, por eso necesitas una atención más personalizada del sensei, por esto es más difícil enseñar a un grupo numeroso a la vez. Cosa que si ocurre con el karate japonés, está hecho para grupos numerosos a la vez. Porque este era el objetivo cuando fue introducido en las universidades de los alrededores de Tokio, Osaka y Kioto a mediados del siglo xx.

Esta es una razón de por qué muchos movimientos del karate japonés eran amplios y vistosos, grandes y simples porque tenían que ser apreciados por un gran número de asistentes, al contrario que en Okinawa, los dojos aquí eran más pequeños y el número de asistentes no era superior a 10 o 15, este es uno de los motivos de por qué los maestros en la isla no podían vivir del karate que enseñaban.
8.- Su propio lenguaje y la atmósfera del dojo
Muchos términos del karate okinawense tienen su propio lenguaje, son términos antiguos de la lengua de Okinawa, Chinchuki, Machiwara, Toudi… Algunos maestros aún emplean este lenguaje, así que en ocasiones es difícil de entender que técnica o aplicación se está realizando.
Aquí nunca se teme a nadie del dojo, nadie trata de hacerte daño o trabajar más fuerte que tú y tampoco existe un «aura sagrado», Todos allí son amigos trabajando el espíritu del karate. Seguramente el ritmo okinawense puede parecer lento comparado con el de algunos dojos japoneses, quizás sea debido al calor tropical.
Conclusión
Hablar del Kobudo o del Hojo -undo merecen un apartado amplio y más concienzudo, por lo tanto estos dos serían los que complementarían las diez diferencias entre el karate de okinawa y el de Japón.
Okinawa forma parte en la actualidad de Japón, como Cataluña forma parte de España pero su sentimiento identitario es evidentemente , junto con su cultura, su lenguaje, su idiosincrasia ( modo de ser característico que los distingue de los demás) parte de su patrimonio , aunque la comparación no sea lo más fiel posible nos puede servir de ejemplo.
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