El estudio del bunkai

Permitidme comparar el kata con el mar, con el océano, unas veces está tranquilo, otras se vuelve violento, pero siempre nos presenta situaciones diferentes, aunque lo verdaderamente importante ocurre en las profundidades, existen corrientes, cambios de temperaturas, vida y cuando profundizamos nos encontramos con un mundo tan amplio que difícilmente está al alcance de las mayorías. En el kata vemos un mundo de aplicaciones y conceptos que se nos presentan muchas veces inalcanzables y necesitaríamos más de una vida para estudiarlos y entenderlos y esto nos hace comprender lo poco que conocemos de nuestro arte marcial.

Os presento un estudio sobre el bunkai con diez planteamientos, probablemente serán discutibles e incluso rebatibles pero no dejan indiferentes a nadie que conoce un poco el camino de nuestro arte marcial.

1º Es necesario pensar cual es el concepto básico del karate, antes de querer entender su aplicación. Es fundamental conocer las premisas básicas del karate-do, que muchas veces es obvio para algunos y otras veces incomprensibles para otros. Si escuchamos a los grandes maestros que nos decían que «el karate-do no estaba pensado para un sólo adversario, sino para una situación en la que varios asaltantes nos confrontan.» Aquí nos dicen que está pensado para no ser dañados por varios adversarios y no para un sólo contrincante, o sea, no está creado para pelear cara a cara contra una persona , sino contra varios. Por eso es importante definir el contexto marcial del kata, que no intenta ganar una pelea, sino salir ileso de una situación conflictiva contra varios atacantes y esto definirá las técnicas y las tácticas utilizadas, así como la forma de defenderse , las distancias etc. y las aplicaciones de estas.

2º Es importante identificar lo que se busca en el kata, en el karate no se busca ganar, se busca no perder, salir ileso de una situación conflictiva, por lo tanto esto debe tenerse en cuenta, cuando analizamos el contenido del kata, las técnicas de este tienen sus limitaciones y nunca fueron pensadas para el campo de batalla.

3º El kata no está diseñado para la pseudo-realidad del dojo, es frecuente ver los bunkais en los que las defensas son contra un «oio tsuqui» yodan o shudan, esto denota una falta de comprensión del arsenal técnico y táctico del karate-do. Si el kata está diseñado para la defensa personal en mente, entonces las técnicas tienen que ser aquellas a las que estaremos expuestos si alguien nos ataca de verdad, siendo importante la defensa integral del karateca. El «oio tsuqui» no es una de esas técnicas, por lo tanto el kata no tiene defensas contra este tipo de ataques. El kata está diseñado para la defensa ante cualquier acción de violencia de que es capaz el ser humano. Entonces no se deben realizar defensas contra el karate-kihon, no existe estas aplicaciones, la acción defensiva es contra adversarios profanos en los sistemas de lucha ( o no ) pero sin nociones de karate-do.

4º No hay violencia sin confrontación, no hay confrontación sin elementos tácticos y por lo tanto no existe el karate si no tenemos elementos tácticos para su aplicación, de manera que todas las técnicas deben aplicarse a la violencia real ( peleas callejeras ) y no a las aplicaciones que entrenamos en el dojo.

5º El hikite vacío no existe, si la mano se retrae , trae algo en ella o ha realizado alguna acción. La importancia de este movimiento se nos escapa la mayoría de las veces o no entendemos su importancia en las aplicaciones.

6º Las posiciones no tienen un fin en sí mismas, sino que nos enseñan la forma óptima de como conectar con el suelo, y cómo usar esta conexión para generar energía, por lo tanto no son estáticas ni monolíticas, más bien un medio para obtener un objetivo, se deben mover con libertad sin encasillarlas en un sistema definido.

7º Los ángulos del kata son siempre relativos al oponente y no hacía el que los ejecuta. Si este se posiciona a 90º es porque el contrario se sitúa en esa situación. El atacante por lo general está casi siempre por delante del que se defiende por lo tanto los ángulos del las katas se deben respetar, porque te indica cómo situarte frente al oponente y tomar la decisión correcta.

8º En el karate no existen patadas altas , ningún kata original las contempla, porque tácticamente te pone en desventaja y por lo tanto ponerte en peligro en una situación real.

9º El karate no tiene «ukes», tenemos muchas técnicas definidas como tal en nuestro repertorio, pero todas estas técnicas no funcionan como defensas en una situación real son realmente innecesarias en la práctica frente a una situación peligrosa. Nadie nos enseña a parpadear y esto no se entrena ,es una reacción involuntaria, un reflejo, pues así debe ser nuestro sistema defensivo en el karate-do , pero además con continuidad y realizando un bloqueo que más que defiende, golpea. Es cierto que este modelo de ukes se entrenan en el dojo desde la base, y es importante su aprendizaje porque es un modelo didáctico interesante y nos enseña a utilizar nuestros músculos para adaptarlos a tal fin, pero en la práctica del kata no funcionan con este objetivo, debemos dejar que nuestros reflejos actúen frente a una situación real. y deben ser ofensivas para continuar con luxaciones, proyecciones etc…..

10º Los giros y los saltos representan proyecciones y luxaciones en las katas, que se esconden en estas situaciones. Tenemos que estudiarlos con este planteamiento y no como una atracción de circo.

Conclusión:

El karate en su origen estaba muy lejos de ser un arte marcial para el combate, su finalidad era la defensa personal que se reflejan en sus katas. Por lo tanto si andar dando saltos para combatir hubiera sido su planteamiento de origen, aparecería en sus katas, algunos lo querrán explicar como un proceso de evolución, pero evidentemente las posibilidades de supervivencia en una situación real de ataque se vuelven en contra del receptor, si lo entrenas sólo como una actividad deportiva te puedes llevar una sorpresa cuando lo necesites de verdad.

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