La responsabilidad del karateca
El compromiso es la obligación contraída por una persona. Al comprometernos, ponemos al máximo nuestras capacidades para sacar adelante la tarea encomendada. Cuando enseñamos kárate- do a un alumno, nos comprometemos con un horario, una enseñanza y un programa de trabajo (cinturones), a cambio de una remuneración económica. En este momento se nos crea una responsabilidad, que no es más que el cumplimiento de las obligaciones adquiridas, o el cuidado al tomar decisiones o realizar algo.
Nuestros alumnos, tienen también su compromiso y su responsabilidad, que no es más que la de participar de las clases y de las actividades que les propongamos, y por supuesto de contribuir con su esfuerzo y predisposición a adquirir los conocimientos de la actividad que le planteamos. Pues bien, los primeros en no cumplir con sus compromisos, son ellos, asisten a las clases, una o dos veces a la semana (como media). Pero, eso sí a la hora de presentarse a los exámenes de grados, no falla ni uno, y en ese momento incumplimos con nuestra responsabilidad y compromiso, por que, no sólo los dejamos presentarse, sino, que además los consideramos APTOS, y esto no sólo nos ocurre en el club, con los cintos básicos, sino también y esto es peor, con los cinturones negros y danes, nos creemos que de esta forma no abandonarán las enseñanzas, pero lo que siempre ocurre, es que de todas formas acaban marchándose en el mayor número de los casos y en otras ocasiones cambian de escuela o de maestro, buscando otros objetivos o simplemente algo nuevo.
» Siempre hay un momento para entrenar, y una excusa para no hacerlo ‘

Acababa de conseguir mi cinturón negro
EL VALOR DEL CINTURÓN NEGRO
Antes, ser CINTURÓN NEGRO ( kuro obi), era un símbolo, un mérito, un reto, un honor y casi una hazaña. Conseguir ese nivel, sólo estaba al alcance de unos pocos, porque además de poseer unas cualidades determinadas, el entrenamiento era duro, la dedicación y el esfuerzo, eran símbolo de una mentalidad diferente. Y luego eran admirados por los demás, como algo excepcional. Se fortalecía, se combatía con todos y sin distinción de pesos ni tallas, se entrenaba la técnica con precisión, se estudiaba y se mejoraba día a día, con repetición y supervisión. Y sobre todo nos daba un carácter, unos valores, una disciplina y en definitiva te planteaba una forma de vida ( un camino). Yo, ahora os hago una pregunta. Estamos haciendo cinturones negros con algunos de éstos fundamentos?Seguramente me diréis, que ni siquiera parecidos, entonces en algo nos estamos equivocando. Algo estamos haciendo mal. Y esto sólo nos hace quitarle valor, a lo que intentamos enseñar y darle mucha menos importancia de la que tiene. Si no mejoramos, estos conceptos, en el plazo de pocos años, se habrá desvirtuado tanto el mensaje, que no se parecerá en absoluto al legado que nos hicieron. Así, que de nosotros depende buscar soluciones, nos vamos de los exámenes de grados con mal sabor de boca y esto se debe, a que sabemos cómo hacerlo y no lo hacemos, de manera que el compromiso y la responsabilidad de la que os hablaba, tienen que salir a flote.

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